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Artículos

Reparación/Mejoras de partes trasparentes

 

Por Juan José Suárez Hurtado

 

Solemos encontrar en nuestras maquetas partes de plástico transparente para imitar los cristales del modelo real que estamos montando a escala. De esta forma queda a la vista el interior de nuestro modelo, el cual probablemente hemos detallado en todo lo posible. Llegados a este punto, las partes transparentes pasarán prácticamente desapercibidas por su buen acabado o echarán por tierra buena parte del trabajo si presentan desperfectos o marcas que nos distraigan del detallado interior. 

El proceso que vamos a describir a continuación nos permitirá tanto reparar partes transparentes rayadas o con marcas, como mejorar dichas partes tal y como salen de la caja de la maqueta, dándoles un acabado más pulido y brillante. 

En primer lugar comentaré qué necesitamos: lijas al agua de diferentes granos (en mi caso suelo usar granos 320 – 600 – 1200 – 1500 – 2000), un cuenco o similar con agua corriente, pulimento Tamiya de grano fino y paños de algodón (diversos trozos de una camiseta de algodón vieja son ideales).

  

  

No siempre habremos de empezar desde el mismo punto. Evidentemente no será lo mismo reparar un transparente que tiene arañazos que simplemente mejorar el aspecto de uno que esté en buen estado. El proceso en ambos casos es el mismo, solo tendremos que juzgar desde qué punto empezar. Para reparar arañazos es necesario empezar con un grano medio, como 320. Para pulir una superficie en buen estado podemos empezar desde 1200, por ejemplo. 

En este caso tenemos un transparente con diversos arañazos y marcas, así que comenzaremos desde 320. El proceso no tiene ningún secreto, solo requiere paciencia (y puede que algo de descanso). Lijaremos el transparente por ambas caras con la lija de grano más grueso elegida, 320 en este caso. Trabajaremos con agua (yo directamente sumerjo el papel de lija y el transparente en el cuenco) y dibujando círculos al lijar. De la misma forma repetiremos el proceso con los demás granos de lija (subiendo progresivamente hacia el grano más fino o lo que es lo mismo, hacia el número más alto). Antes de pasar al siguiente grano de lija aclararemos el transparente en agua y observaremos si quedan arañazos o marcas. Cualquier desperfecto que dejemos en el transparente tras lijar con una lija de determinado grano, dificilmente lo arreglaremos con una lija de grano más fino, por lo que insistiremos con cada uno de los granos de lija hasta que no queden marcas o arañazos apreciables. 

A tener en cuenta: 

- Hay que intentar que el lijado sea uniforme con todos los granos de lija, en toda la superficie del transparente y por ambas caras. 

- Hay que mantener siempre mojados con agua, casi empapados, el papel de lija y el transparente, con todos los granos de lija. 

- Cuidado con la fuerza que empleamos, este artículo no incluye milagros para reparar transparentes partidos por la mitad ;-) 

Una vez finalizado el proceso tendremos un codo algo dolorido y nuestro “cristal”, que a pesar de aparentar tener la superficie lisa, está casi mate y parece de todo menos transparente. Ahora es buen momento para lavarlo con jabón y secarlo con algún papel absorbente.

  

  

Ahora vamos a terminar de pulir la superficie del cristal. Usamos un trozo de trapo de algodón, enrollándolo en el dedo índice de nuestra mano preferida de forma que en la yema quede el trapo liso. En dicha zona ponemos una pequeña cantidad de pulimento. Y de la misma forma que dibujábamos círculos con la lija en la superficie del transparente, lo hacemos ahora con el dedo. 

A tener en cuenta: 

- Hay que intentar pulimentar uniformemente toda la superficie del “cristal”, por ambas caras. 

- Es recomendable cambiar la zona del trapo con la que actuamos y añadir pequeña cantidad de pulimento cuando éste casi haya desaparecido sobre la superficie. 

Tras el segundo pulimentado deberíamos empezar a estar contentos con la transparencia que toma la pieza con la que estamos trabajando. Repitiendo el proceso las veces necesarias puede darse un excelente acabado brillante y transparente a nuestra pieza, que estará lista para formar parte de nuestro modelo (no sin antes lavarla con agua y jabón). En la siguiente imagen vemos el resultado que podemos obtener:

  

Montaje de cadenas eslabón a eslabón

 

Por Juan José Suarez Hurtado 

 

Cada vez es más frecuente el no encontrar las típicas orugas de vinilo de una pieza al abrir la caja del blindado que estamos deseando comenzar a montar. Por suerte (o por desgracia) los fabricantes han ido sustituyéndolas en gran parte de las novedades por decenas de eslabones sueltos para que nosotros mismos conformemos las orugas de nuestro modelo. Diferencio por suerte y por desgracia porque lo que para unos modelistas es una facilidad más para dotar de detalle y realismo a su modelo sin invertir en aftermarkets, para otros se convierte en un quebradero de cabeza que incluso desemboca en buscar algún otro modelista que le cambie los eslabones por unas cadenas de vinilo para ese mismo blindado.

El objetivo de este artículo es facilitar el paso del segundo grupo al primero. Intentaré dar unos sencillos pasos y consejos para que trabajar con cadenas eslabón a eslabón sea mucho más sencillo de lo que a primera vista parece. No vamos a utilizar nada que no tengáis a mano en vuestra mesa de trabajo, así que vamos a ello.

Primer paso. Es seguramente el más engorroso y pesado, es recomendable hacerlo “de seguido”, aunque sea en dos o tres sesiones. Tenemos que preparar todos y cada uno de los eslabones como si de otras piezas cualquiera se tratara. Todos deben pasar por el proceso de limado / lijado / cuchilla para eliminar rebabas y marcas de molde; si no prestamos la suficiente atención a este paso, intentar encajar posteriormente los eslabones entre sí o en la rueda tractora puede ser un imposible. Consejo: es posible que sea más cómodo eliminar la mayor parte de las rebabas y marcas los eslabones están aún sujetos a la grapa.

Segundo paso. Ya tenemos todos nuestros eslabones separados y preparados… casi podemos decir que ha pasado lo peor. Ahora dispondremos sobre alguna superficie plana un trozo de celo o cinta de enmascarar Tamiya de forma que quede hacia arriba y al aire la cara adhesiva (para ello plegamos las dos puntas hacia abajo para que peguen en la superficie y estiramos la cinta). La superficie es preferible que sea totalmente plana y “móvil”, yo uso el cristal en el que corto los fotograbados. Una vez que tenemos dispuesta la cinta, iremos poniendo sobre ella eslabones, encajándolos con el tramo que ya estaba puesto sobre la cinta. Por el momento los eslabones deben ir encajados unos en otros pero sujetos únicamente por la cinta adhesiva. De ahí que sea imprescindible eliminar rebabas y similares de todos y cada uno de ellos, de otra forma el encajarlos unos en otros sería un suplicio. Estando correctamente preparados el montar la oruga sobre la cinta adhesiva es cuestión de ir poniendo unos detrás de otros con unas pinzas. Resultado:

FOTO 1

Aprovechando que tenemos el tramo sobre una superficie totalmente plana, que los eslabones no están pegados entre sí y con ayuda de una regla, podemos comprobar fácilmente que la alineación de todos los eslabones es correcta:

FOTO 2

La longitud del tramo inicial que compongamos deberá ser el adecuado a la maqueta que tengamos entre manos. Por lo general yo suelo comenzar con un tramo de longitud medida sobre la maqueta con una cinta métrica de costura, siendo la longitud la marcada en el siguiente perfil:

FOTO 3

Es decir, un tramo para toda la zona inferior de forma que queden dos o tres eslabones adicionales sobre la tractora y otros dos o tres sobre la tensora.

Una vez tenemos el tramo de longitud correcta y con los eslabones correctamente alineados sobre nuestra cinta adhesiva, ha llegado el momento de pegarlos. Usaremos para ello la cantidad justa de pegamento líquido para maquetas (el de marca Humbrol funciona de perlas). Con su mismo pincel escurrido podemos aplicar pegamento al interior de todo el largo del tramo, a ambos lados de las cuñas centrales. El pegamento no debe rebosar ni escurrir hasta abajo pues tendríamos problemas con la cinta adhesiva: es mejor quedarse corto y aplicar pegamento dos veces que hacer que los eslabones se peguen a la cinta adhesiva o la superficie inferior. Una vez aplicado el pegamento, esperamos el tiempo correspondiente como si estuviéramos pegando otra pieza cualquiera de la maqueta.

Tercer paso. Una vez seco el pegamento, podemos comprobar con cuidado que el resultado no es ni mucho menos un tramo rígido de oruga, es más, es maleable e incluso se despega con facilidad; debemos tratarlo con bastante cuidado. Llevamos dicho tramo a la maqueta (que debe tener las ruedas y bajos totalmente montados). El montaje del tramo en el modelo debe comenzar por la rueda tractora, pues ahí deben encajar los eslabones. Si en nuestro modelo la rueda tractora gira, es conveniente inutilizar el giro con pegamento.

Así pues, encajamos los dos primeros eslabones en la rueda tractora en el punto correspondiente para que el resto del tramo se dirija a la primera rueda de rodadura de ese lado, y lo fijamos con cianocrilato a la rueda tractora.

FOTO 4

Una vez fijo en el punto correcto, doblamos cuidadosa y lentamente con los dedos el tramo para adaptarlo a la zona de contacto con el terreno.

FOTO 5

También es conveniente fijar la oruga a las ruedas con pegamento, preferiblemente con pequeñas gotas de cianocrilato depositadas por la parte posterior a lo que vemos de perfil. Una vez fijado continuamos con el proceso anterior de doblado del tramo, hasta llevar el extremo a la tensora, donde es recomendable fijar también el extremo del tramo con pegamento de forma que no se vea la unión.

Cuarto paso: Ya tenemos toda la zona inferior confeccionada. Ahora pegando eslabones sueltos a los extremos del tramo que ya tenemos (ojo a las cantidades de pegamento y los restos, que es mejor cuidar extremadamente a no ser que vayamos a embarrar o similar) completamos las circunferencias de las ruedas tractora y tensora hasta los puntos donde queremos que se vuelva a separar la oruga de dichas ruedas:

FOTO 6
 

 

FOTO 7


Quinto paso: Ahora solo nos queda “cerrar” la oruga completando el tramo superior. Para ello medimos con una regla la distancia lineal entre los dos extremos de la oruga hasta ahora:

FOTO 8

Necesitaremos un tramo de dicha longitud al cual añadiremos 2 o 3 eslabones para tener margen y poder realizar la caída (o caídas) de la oruga. Pudiera parecer que debemos añadir más eslabones sobrantes, pero no son necesarios a no ser que haya caídas exageradas. En cualquier caso si comprobáis que al ir a cerrar la oruga con la última unión os sobran eslabones (como me ha pasado a mí en esta ocasión y podeis comprobar en las imágenes del proceso), cuidadosamente con ayuda de unas pinzas o los dedos podéis arrancar los eslabones sobrantes; el último eslabón que dejéis en la oruga no tiene porque quedar dañado.

Una vez hayamos confeccionado el tramo que nos falta siguiendo el método completo anteriormente explicado, fijamos uno de sus extremos al correspondiente en el tramo de oruga ya montado sobre la maqueta, y al igual que hicimos antes, vamos dando la forma deseada a la oruga cuidadosamente (y fijándola con pegamento a los rodillos de retorno si los hubiera). Solo nos queda llegados a este punto “cerrar” la oruga uniendo los dos extremos. Unas fotos del proceso:

FOTO 9



 


 

 

 FOTO 10

 

FOTO 11

 

Y el resultado:



 
FOTO 12

 

 

 FOTO 13

Conclusión: Como veis, unas orugas eslabón a eslabón necesitan un poco más de trabajo que unas clásicas de vinilo. Pero a su vez nos permiten recrear la caída natural de las orugas con relativa facilidad, permitiéndonos dar a las orugas de nuestro modelo el efecto que nosotros queramos. Personalmente opino que el esfuerzo extra merece la pena.